Lo mejor es no pensar, porque en cuanto te pones a pensar sobretodo en el día cuando se fue, te entran ganas de llorar, de querer gritar y aunque esté tan lejos, de coger e irte a buscarle. Aún estando a 392 kilómetros no es distancia demasiado larga como para olvidarle. Porque sabes que nunca encontrarás a alguien que te haga reír tanto como lo hace él. Despertarte día sí día también con la ilusión de que lleguen ya las vacaciones para poderle ver y decirle: "Te quiero, no quiero que te vayas tan lejos". Simples palabras que para mi significan mucho. Ya van 3 meses desde que se fue tan lejos. No he vuelto a saber nada más de él, ¿se habrá olvidado de mi? Espero que no. Ya es demasiado tiempo sin saber una noticia de él. Que me responda ya. Y ahora es cuando me doy cuenta de que le necesito, de que ese niño es genial. Eso que dicen que cuando estas con las personas que quieres se pasa más rápido el tiempo, pues cuando estas lejos de ellas, se pasan como si fueran siglos. Esta demostrado.
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